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Comunicado de prensa (18/11/2000) Ante la polémica suscitada en los últimos días por la denegación de Licencia de Actividad a tres discotecas de nuestra capital, ACR quiere hacer una serie de puntualizaciones: 1. ACR es firme defensora del Estado de Derecho, del Imperio de la Ley y del Principio de Legalidad. Por tanto, en el caso de estos tres establecimientos sólo podemos decir que si la decisión es conforme a ley, la apoyamos sin reservas y mandamos nuestro apoyo a los vecinos de un edificio ¡nuevo y ya con tres discotecas en su planta baja!. Por otro lado, nos gustaría que no se concediese ninguna subvención del Plan Urban a actividades tipificadas como molestas, insalubres o nocivas. 2. No compete a ACR analizar si la decisión del Ayuntamiento es conforme a derecho. Pero lo sea o no, lo que sí decimos es que un marco legislativo que permita a las puertas del siglo XXI el establecimiento de discotecas y pubs en comunidades de vecinos ES UNA BARBARIDAD y demuestra que las leyes, además de ser justas y legítimas, tienen que ser funcionales y efectivas, y deben ser modificadas cuando no se adapten a las necesidades de una sociedad en permanente cambio. ACR propondrá la modificación de la OMMA para que prohíba expresamente las actividades de discoteca y establecimientos de ambiente musical en edificios destinados principalmente a viviendas, tal como ya se contempla en otras ciudades españolas, como la vecina Murcia, y que se diseñe el sistema más efectivo e inmanipulable de control del ruido que permita la tecnología actual para que los establecimientos actualmente operativos lo incorporen progresivamente. Esta es una reivindicación prioritaria e irrenunciable que estamos dispuestos a defender hasta que se realice. Por ello, pediremos a todos los partidos políticos que definan su postura respecto a ella, y promoveremos, si no encuentra respaldo en ellos, una iniciativa legislativa popular para que se oiga la opinión mayoritaria de los ciudadanos. Esta nueva norma debería obligar a los constructores a especificar con toda claridad en su solicitud de licencia de obras la actividad a la que se van a destinar los locales comerciales. 3. No compartimos con la APEH la imagen modélica que dan de todos los establecimientos de ambiente musical. En ACR nunca generalizaremos ni tomaremos al todo por la parte, pero sí denunciamos que algunos establecimientos están causando ruido y sufrimiento a los vecinos hasta límites intolerables. Por si alguien lo duda, ACR va a elaborar una base de datos con una lista de "establecimientos conflictivos", apoyada en documentos oficiales de sanciones y denuncias, que no dudaremos en hacer pública, si llegara el caso, para que los ciudadanos sepan hasta que límites está llegando el problema. 4. Compartimos con el comunicado de la APEH su apreciación de que en las calles hay mucho ruido. Cuando llega la noche en las zonas de copas el flujo humano y de tráfico producen unas molestias al vecindario que no podrán subsanar nunca los establecimientos por muy insonorizados que estén. Por eso proponemos la creación de un polígono de ocio fuera del casco urbano, con todas las garantías y con facilidades por parte de los poderes públicos. 5. Compartimos con el comunicado de la APEH, la preocupación por el destino de las inversiones millonarias, pero no han dicho una palabra de las que realizan algunos humildes ciudadanos: veinte o treinta vecinos de clase trabajadora que se entrampan en un piso 15, 20 o más millones, a pagar en diez o quince años, y que descubren como el piso de sus sueños se desvaloriza en un tanto por ciento muy elevado porque, nada más estrenarlo, en la planta baja se ha instalado una discoteca que a veces no vale lo que entre dos pisos del edificio. Sólo resta irse y malvender el piso, si es que alguien lo compra, o sufrir el ruido si el "empresario" sale malo y tener cuidado con los pleitos, pues el empresario a veces va "sobrado" y las multas las paga tranquilamente con la caja de una noche o de unas horas. 6. Compartimos con el comunicado de la APEH el respeto escrupuloso al cumplimiento de las normas y el deseo de tener procedimientos burocráticos ágiles, pues ello permitiría a los hosteleros poner rápidamente un negocio (excepto los tipificados como contaminantes, que deberán serán tramitados con lupa) y a nosotros conseguir cosas que exigimos como que se cierren inmediatamente todos los locales que no tengan la licencia de actividad exigida por la ley, que el establecimiento que manipule el limitador o haga un "bypass" puenteando el equipo de sonido sea cerrado inmediatamente, que los servicios de medición de ruidos se presenten con rapidez y no cuando ya ha acabado el follón, que se tramiten con rapidez los recursos contenciosos que se interponen a las licencias de obras y no pase lo que hasta ahora que cuando se quiere ver el recurso está la obra ya terminada y la actividad en marcha. También, que se cumplan escrupulosamente los horarios de cierre y las normas de accesibilidad con las rampas preceptivas para que los discapacitados puedan por fin entrar a algunas discotecas en igualdad de condiciones y no por la puerta de atrás como los apestados, que se quiten inmediatamente los rótulos de "cervecería", "bar", "cafetería" en los establecimientos que tienen "licencia de discoteca", pues además de demostrar la mala conciencia que tienen sus propietarios sobre esta actividad, inducen a la publicidad engañosa y disimulan ante sus compañeros, los hosteleros que tienen restaurantes o cafeterías, el chollo de la "disco-sepia": aperitivos al mediodía, café en la sobremesa, cañas por la tarde y luego baile hasta las 4 o las 6 de la mañana. 7. ACR cuenta con el asesoramiento técnico-científico de algunos asociados suyos, y de los especialistas de la Plataforma Estatal a la que pertenece, para ofrecer con responsabilidad cívica ideas que puedan ayudar a paliar el problema del ruido. Nos gustaría que las asociaciones, colectivos y ciudadanos que tengan más ideas hicieran lo mismo. Frente a quien pretenda imponer sus particulares intereses económicos por encima de los derechos fundamentales de todos, hacemos un llamamiento cívico a toda la población para que les responda con la propia OMMA: "la salud de los individuos y de las comunidades han de tener una clara prioridad sobre cualquier consideración económica y comercial" (Art. 5). Nota final: Hasta que la reivindicación del punto 2 se convierta en norma, recomendamos a todos los ciudadanos que vayan a comprar un piso, que le exijan al constructor una cláusula por escrito en el contrato de compra-venta en la que se comprometa a redactar los Estatutos de la futura Comunidad de Propietarios especificando claramente que no se podrán destinar los locales comerciales a establecimientos de ambiente musical ni a ninguna actividad molesta. Muchos de nuestros asociados han descubierto demasiado tarde que cuando se firman las Escrituras ante notario se asumen los Estatutos que redactó el constructor, que hay algún propietario que compró desde el primer momento un local comercial y que, al amparo de la ley de la Propiedad Horizontal, votará siempre en contra de una limitación de actividad en su local. Esta es una pequeña "triquiñuela" legal, muy extendida últimamente, que permite a un propietario de un establecimiento de ambiente musical, con una cuota mínima de propiedad en el edificio, tener manga ancha frente a una mayoría de propietarios, por mucha democratización que la reforma de la citada ley haya introducido. |
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