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Albacete, 30/11/ 2001

El debate sobre el botellón

Juan Carlos López Garrido
Concejal del PP en el Ayuntamiento de Albacete

Durante los últimos meses se ha generado un gran debate ciudadano en torno al "botellón",una practica que ha venido cobrando fuerza con el paso del tiempo en nuestra ciudad y que en nada beneficia ni a los jóvenes ni a la ciudad en general.

La dejadez del alcalde y del equipo de gobierno respecto a este problema ha sido tal, que se ha llegado a convocar un "botellón popular" en el domicilio del alcalde.

Sin duda, es una iniciativa que no podemos justificar desde ningún punto de vista, pero no porque se trate del domicilio del Alcalde, sino porque no se puede justificar una actitud - venga desde donde venga - que incite a romper botellas contra una vivienda, independientemente de quien habite en ella.

Una actitud, la de este ciudadano anónimo, que reflejó claramente la indignación, la pasividad y la desatención que gran parte de ciudadanos sufren cuando cada fin de semana, numerosos jóvenes se concentran debajo de sus domicilios ocasionándoles graves molestias y en algunos casos - aunque no se puede generalizar - rompen esas botellas contra la pared o simplemente una vez terminada su jornada de botellón" las dejan en la calle.

Indignación que se deriva de la pasividad del PSOE , con el alcalde a la cabeza, que no ha sido capaz de intentar resolver este problema que afecta a gran número de ciudadanos, es más, ni siquiera ha sido capaz de plantear el debate dentro del Ayuntamiento.

Y una vez más ha sido el Partido Popular el que ha tenido que presentar una propuesta para la creación de una Mesa de Dialogo con el fin de que vea la luz un plan de acción con medidas concretas para contrarrestar esta ya habitual practica del botellón.

Sorprende la rapidez que el alcalde y el propio PSOE han tenido en este caso para aunar la voluntad de todos los grupos municipales, en aras a condenar y rechazar este tipo de actitudes.

Actitudes que en modo alguno – repito - son justificables, pero que reflejan como decía antes el malestar y la indignación de muchos ciudadanos porque sus demandas no son escuchadas y mucho menos resueltos sus problemas, algo que es entendible perfectamente, me refiero claro está al malestar de los ciudadanos.

Pero ¿que habría ocurrido sin en vez de convocar ese "botellón popular" en el domicilio del alcalde, hubiera sido en otro lugar? Es más, por qué cada fin de semana se celebran botellones a los pies del domicilio de muchos ciudadanos y el alcalde o el propio PSOE no hacen absolutamente nada?

Seguramente porque en este caso la concentración se convoca precisamente ante el domicilio del alcalde. Quizás deberíamos pedir la opinión a vecinos de Escolapios, del barrio de la Universidad, la plaza de Carretas o cualquier otra zona de la ciudad en la que llevan sufriendo ya algún tiempo estos "saraos juveniles" sin que se les haya ofrecido una solución.

Supongo que habrán notado que los problemas no son los mismos cuando afectan a los ciudadanos que cuando afectan directamente al alcalde de la ciudad. Todavía hay grupos políticos, como el PSOE, que parecen pensar que el cargo público es una discriminación positiva, no un servicio al ciudadano.

Recuerdo cuando el propio alcalde pidió el destierro de un medio de comunicación, una actitud totalmente anticonstitucional y antidemocrática - aunque poco parece importarle pues son varias las sentencias por vulneración de derechos fundamentales que tiene a sus espaldas -; entonces, el Ayuntamiento no se posicionó en contra de esa actitud, es más, ni siquiera el propio alcalde rectificó.

Recuerdo también cuando el alcalde llamo "cerdos" a más de 10.000 ciudadanos porque no pensaban como él, entonces tampoco se hizo ninguna declaración de condena, y tampoco rectificó. O cuando circuló por la ciudad un panfleto - también anónimo - que atentaba directamente contra un medio de comunicación y sus trabajadores, es decir contra la libertad de expresión; y en este caso tampoco hubo ningún comunicado de condena.

Tampoco recuerdo que el alcalde condenara la actitud del esposo de la actual concejal de Festejos, cuando amenazó a un representante público que únicamente cumple con su obligación.

Sin embargo en todas y cada una de estas situaciones, desde el Partido Popular, se ha pedido el rechazo para este tipo de conductas. Pero o no hemos tenido respuesta, o cuando la hemos tenido no ha sido precisamente la de rechazo frente a estas actitudes, sino todo lo contrario.

Nadie puede dudar, y menos en el siglo en el que vivimos, que cualquier ciudadano tiene el derecho a expresar libremente sus opiniones y promover aquellas iniciativas - siempre lícitas - que considere oportuno, utilizando los cauces y medios que el estado de derecho nos ofrece. Pero no es menos cierto que los representantes públicos tienen dos obligaciones fundamentales: atender las demandas de los ciudadanos y la más importante resolver sus problemas. Y en este asunto, como en otros muchos, el propio alcalde ni ha atendido las demandas de los ciudadanos y mucho menos resuelto sus problemas.

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