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comunicado de prensa (4-2-2002)

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[Nota: las palabras resaltadas en naranja son enlaces a los documentos referenciados. Puede hacer clic en ellas para acceder a los mismos]


En relación con las declaraciones efectuadas en su reciente visita a Albacete por el Director General de Atención y Planificación Sociosanitaria de la Consejería de Sanidad D. José Luis López y recogidas en la prensa local el pasado día 30 de enero, ACR manifiesta lo siguiente:

1º. Es falsa su afirmación de que la única comunidad autónoma en la que se ha prohibido el consumo de alcohol en la calle es Valencia. Nos produce mucha sorpresa e inquietud que un alto cargo de la Junta de Comunidades manifieste un desconocimiento tan mayúsculo de la legislación autonómica sobre drogas, circunstancia que se agrava por haber sido ex Director General del Plan contra la Droga de Castilla-La Mancha y en un momento en el que la Junta acaba de asumir las competencias en Sanidad. La situación actual es que hay seis comunidades autónomas que tienen regulado el consumo de alcohol en la vía pública, a saber, la pionera Castilla-León desde 1994, Valencia, Murcia y Cantabria desde 1997, Canarias desde 1998, y Aragón en el 2001. La Comunidad de Madrid y la de Baleares han anunciado una ley similar para esta primavera y en otras comunidades, como por ejemplo, Extremadura se esta discutiendo el asunto.

2º. No tenemos noticias de que ninguna de estas leyes autonómicas está recurrida y menos la de Valencia, cuyas autoridades ya anuncian nuevas leyes contra la contaminación acústica que, dicen, van a ser las más restrictivas y vanguardistas de España. Si ha ocurrido algo en Valencia es que por primera vez en España el Tribunal Constitucional reunido en Pleno durante el mes de mayo estudió el recurso de amparo núm. 4214/1998, interpuesto por doña Pilar Moreno Gómez contra el Ayuntamiento de Valencia por violación de derechos fundamentales. El recurso se desestimó por falta de pruebas, pero el señor López puede leer los votos particulares de tres magistrados del TC, entre ellos el del actual Presidente del Tribunal Constitucional, sobre cómo las agresiones acústicas pueden constituir una vulneración de derechos fundamentales a la "integridad física y moral" (art. 15 CE), la "intimidad personal y familiar" (art. 18.1 CE), la "inviolabilidad del domicilio" (art. 18.2 CE) e incluso el derecho a la "libre elección del domicilio" (art. 19), dado que muchos ciudadanos se ven en la tesitura de abandonar la vivienda que libremente habían elegido por no poder soportar los devastadores efectos de una zona de copas o de botellón. Por tanto, confiamos en que no pasará mucho tiempo hasta que el Tribunal Constitucional establezca doctrina contundente al respecto.

3º. El señor López ha oído tiros de algún recurso pero no sabe de dónde vienen. Le informamos. Es en Murcia donde se ha recurrido la prohibición del botellón que tiene establecida su Ayuntamiento y, a fecha de hoy, el TSJ de Murcia no ha dictado sentencia concluyente. Y el problema se debe a que en la Ley 6/1997 de la Comunidad de Murcia no prohibe directamente el botellón, como hacen otras autonomías, sino que establece (art. 16.1) que "los Ayuntamientos establecerán los criterios que regulen la localización, distancia y características que deberán reunir los establecimientos de suministro y venta de este tipo de bebidas, así como el consumo de las mismas en la vía pública". Al amparo de este artículo el ayuntamiento de Murcia prohibió el botellón y el problema está en determinar si los ayuntamientos están habilitados para establecer restricciones de este tipo. Por eso en ACR mantenemos la postura a favor de que sea la Junta de Comunidades quien lo regule directamente.

 

4º. El señor López, igual que la Comisión Técnica Municipal de Drogodependencias de Albacete, cree que "la prohibición no es solución". Puede que tenga razón en este punto, pero desde luego los anteproyectos de la Ley sobre Drogodependencias y de la Ley contra la venta y publicidad de bebidas alcohólicas a menores están llenas de prohibiciones y restricciones, como no puede ser de otro modo. Salvo que el señor López sea un anarquista que por despiste ejerce cargos en una administración socialista, debería dejar la retórica libertaria y populista con la que se puede simpatizar a los quince años, pero que pone la carne de gallina a quienes sabemos desde la Revolución Francesa que no hay protección de derechos sin leyes positivas y menos en sociedades de masas cada vez más complejas. Baste un ejemplo: en los dos anteproyectos de ley citados se establece la prohibición de venta, suministro y dispensación de tabaco y alcohol a los menores de 18 años, y lo que es más, se establece que las prohibiciones anteriores "no podrán levantarse temporal o definitivamente por la decisión o permisos otorgados por los padres, tutores o guardadores de menores". Menos mal que en este punto el gobierno regional afortunadamente desestima la recomendación de la Comisión Técnica Municipal de Drogodependencias de Albacete que en sus alegaciones estimaba que "debía revisarse el criterio edad, pero quizás de forma específica en este punto, a una reducción a los 16 años". Frente a la retórica radicalmente individualista y libertaria, los poderes públicos, apelando al interés general, limitan la libertad individual de los menores y de sus padres igual que en el caso de la escolarización obligatoria hasta los dieciséis que impone el Estado a todos los españoles.

 

5º. Sin menospreciar la encomiable labor que realiza en la prevención y tratamiento de las drogodependencias, ACR considera que las alegaciones de la Comisión Técnica Municipal de Drogodependencias de Albacete son inconsistentes, infundadas y sin valor científico alguno. Inconsistentes porque la misma expresión "botellón clandestino" es contradictoria. Si definimos "botellón" como "una concentración de personas en la vía pública con ánimo de consumir alcohol más o menos abusivamente", y "clandestino" como "lo que se hace secretamente por temor a la ley o para eludirla", entonces no acabamos de ver cómo podría elegirse la vía pública, a la vista de todos, para beber "clandestinamente". Sería como elegir la calle para organizar peleas de animales o montar un laboratorio clandestino de drogas de síntesis. Y más importante aún, las alegaciones son infundadas porque no han presentado ningún estudio científico que avale con datos objetivos su afirmación de que la prohibición del botellón en las vías públicas "tendría un efecto contraproducente tanto en orden público como en salud publica pues se potenciaría el consumo clandestino con menos control".

 

6º. Como la carga de la prueba debe recaer en quien afirma, esperamos que dicha Comisión Técnica o el señor D. José Luis López presenten estudios científicos con todas las garantías metodológicas, que demuestren que este efecto "contraproducente" se ha producido efectivamente en las Comunidades que han regulado el botellón. Si están en condiciones de hacerlo, ACR aceptará la ineficacia de tal medida. Mientras esto no ocurra, entendemos que tal alegación es simplemente una opinión infundada, sin más valor que otra que dijera que "creemos que el botellón esta financiado por Bin Laden para socavar los valores cristianos de la juventud occidental" y solicitamos a nuestros parlamentarios regionales que las desestimen finalmente.

 

7º. Castilla-La Mancha, junto con Aragón, Asturias y Cantabria, está tristemente a la cola de las Comunidades Autónomas que aún no cuentan con una Ley Autonómica de Contaminación Acústica. Los centenares de pueblos pequeños y medianos, están desprotegidos frente a esta lacra, sin ordenanzas, sin sonómetros, sin policías locales ni patrullas verdes, en definitiva, sin los medios que un Ayuntamiento como el de Albacete tiene para implementar medidas preventivas y campañas educativas. Si la práctica del botellón se extendiese a ellos, la indefensión de los ciudadanos y de su patrimonio histórico, sería aún mayor y esto no se ha tenido en cuenta desde Albacete. Porque no hay recetas mágicas ni ley que evite al cien por cien la comisión de cualquier acto creemos que no deben descartarse a la ligera las medidas legislativas que se han ensayado en otras comunidades. Serán finalmente los hechos quienes darán y quitarán razones. Ojalá acierte nuestro gobierno regional y no se pierda un tiempo valioso. En ocasiones como las Hoces del Cabriel, nuestro presidente D. José Bono ha dado muestras de anteponer los intereses de los castellano-manchegos incluso por delante de ministros su propio partido y ha demostrado ser capaz de entenderse con presidentes como Zaplana o Gallardón, más allá de los intereses partidistas. No sería difícil aprobar la regulación del botellón en las Cortes Regionales con un consenso amplio de los demás partidos políticos, tal como ha ocurrido en el Ayuntamiento de Toledo. Sea el que sea, el partido que gobierne en cada ayuntamiento o comunidad autónoma, se va a encontrar en el futuro con un arduo problema que no podrá excluir de su agenda política.

 
FIN DEL COMUNICADO

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