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prensa
de albacete
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Albacete, 19/5/ 2002
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Las
firmas que recojan se entregarán a la subdelegada y al
alcalde
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Campaña
ciudadana contra la inseguridad y falta de control policial
Un
grupo de ciudadanos, a título personal, en menos de dos semana han
recogido más de 2.000 firmas entre el Hospital General, el Perpetuo
Socorro, Caja Castilla-La Mancha, Caja Murcia, Base Aérea,
Maestranza y locales de la “zona”.
A
entregarse a la sudelegada del Gobierno, Encarnación Naharro, al
alcalde, Manuel Pérez Castell, y al responsable de Seguridad
Ciudadana del Ayuntamiento, José Eduardo Martínez Valero,
persiguen por una parte, denunciar la “falta de control policial e
inseguridad ciudadana que se viven en nuestra ciudad con atracos en
la calle, sea de día y de noche, y por la noche en la zona con
personajes que intimidan a nuestros hijos a punta de navaja y le dan
una paliza”, y por otra pedir a las autoridades anteriormente
mencionadas que pongan “medios que ahoran son insuficientes”.
Así,
los firmantes además de requerir el aumento de las dotaciones policiales
o la creación de correspondientes “pequeñas patrullas que
controlen toda la noche las zonas conflictivas”, así como de la
legislación oportuna que apoye esta “acción policial”, también
solicitan un “mayor control de la venta de alcohol a menores en
los establecimientos hoteleros, así como la presencia de guardas de
seguridad en los locales de toda la zona, por lo menos, los jueves,
viernes y sábado”.
Tampoco
pasan por alto ni un adelanto de la hora de cierre de los locales,
fundamentalmente, de los que están en las calles de la
“movida”, ni la prohibición del botellón en la calle, y lo que
es más significativo que se “informe de todo esto a los
ciudadanos para que entre todos busquemos una solución, y no de
forma individual, como ahora está ocurriendo”.
Como
se ha mencionado, la recogida de firmas partió de una “madre”,
cuyo hijo de 17 años a medidados de abril estando en la calle
Tejares (a las dos de la magrudada) con un grupo de amigos hablando,
fue primero amenzado con una navaja para pedirle dinero (llevaba en
los bolsillos 1, 50 E) y después agredido (golpeado en la cabeza
cayó al suelo y tumbado le dieron, según sus amigos, hasta doce
patadas en la cabeza) con el resultado de pérdida de conocimiento,
fractura en la nariz (ha sido operado ya en dos ocasiones),
traumatismo craneoencefálico y golpes diversos.
Después
de ser tratado en el Hospital (el 061 lo trasladó) y una vez la
familia tuvo conocimiento de la agresión, se procedió a su
traslado a casa, a poner el tema en manos de un abogado y a la
presentación de la correspondiente denuncia; la cual, no obstante,
se demoró varias días por impedimientos tanto de índole burocrático
como por falta “de tiempo para atendernos dada la carga de trabajo
que tenían”.
La
investigación policial que se realizo a posteriori descubrió que
el incidente con este joven fue, no obstante, el quinto que se había
dado ese mismo día y todos ellos por el “mismo individuo”; un
chico de 19 años, “sin antecendentes penales, y que la semana
pasada estaba encarcelado”.
“Ahora
bien, tal y como nos ha comentado la propia Policía, agresiones
como la sufrida por mi hijo (el modus operandi último es el
cabezazo, la pérdida de conocimiento y la navaja) no son hechos
aislados sino que se dan todos los días en la zona desde el jueves
y hasta el domingo. Hace tres años a raíz del fallecimiento de un
joven en Carretas había siempre un coche 091 y patrullas vigilando
Tejares, pero ahora nada de nada”, concluyó esta madre.
LA
LEY DE LA SELVA EN LAS NOCHES DE ALBACETE
DIMAS
CUEVAS
En
unos pocos días, un puñado de personas que han sufrido en sus
carnes (o en las de sus familiares directos) las consecuencias de la
inseguridad ciudadana han logrado recoger varios miles de firmas en
demanda de una mayor presencia policial en las calles. Según ellos
mismos advierten, la subdelegada del Gobierno y el alcalde de la
ciudad serán los destinatarios finales de estas firmas, para que
“pongan medios que ahora son inexistentes”. Efectivamente: la
ley de la selva (la ley del más fuerte) impera en las calles de
Albacete. No se ve un policía (ni Nacional ni Local) aunque se
busque con lupa.
El
tema es especialmente preocupante en las “noches de marcha”.
Entre veinte y treinta mil personas llegan a juntarse a ciertas
horas en una zona reducida (calles Mayor, Concepción, Tejares,
Nueva...); el milagro es que todo se salde con alguna trifulca,
algunos puntos de sutura y de vez en cuanto una paliza descomunal.
¿Qué administración -central o local- puede permitir que esa
concentración de personas (muchas de ellas muy jóvenes, muchas de
ellas muy bebidas) se desarrolle sin control policial de ningún
tipo? ¿Cómo es posible que en una corrida de toros o un partido de
fútbol, donde los riesgos son mucho menores, haya una amplia dotación
policial, y sin embargo ésta brille por su ausencia en las noches
de marcha?
Lo
razonable sería que tanto la Policía Nacional como la Local
patrullaran por los lugares “conflictivos” -incluidos los de
botellón-, tanto para la prevención como para la represión de los
violentos. Ya está bien de complejos: a la gente normal no le
molesta ver un policía pasar a su lado, al contrario, le da
tranquilidad. Y si para eso hay que ampliar las plantillas en la
Policía Nacional y la Local, que se haga: podemos vivir sin ciertos
lujos que se dan a sí mismos los políticos (no hay más que ver el
“nuevo” Paseo de la Cuba), pero no podemos vivir asustados.
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