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prensa de albacete Albacete, 30/1/ 2002
La Junta descarta la posibilidad de prohibir el consumo de alcohol en calle La Junta no tiene intención de volver a incluir en el anteproyecto de Ley sobre Drogodependencias la prohibición de consumo de alcohol en la calle, según puso ayer de manifiesto el director general de atención sociosanitaria, y ex-director del Plan Regional de Drogas, José Luis López. I. SORIANO El anteproyecto de Ley sobre Drogodependencias se encuentra en estos momentos pasando los últimos trámites antes de ser debatida en las Cortes Regionales, estando previsto que hoy mismo sea conocida por el Consejo Económico y Social, del que se espera que salga favorablemente, del mismo modo que lo hacía el pasado lunes en el Consejo de Municipios y Provincias. Un anteproyecto de Ley en el que distintas asociaciones, colectivos y adminsitraciones locales y provinciales, han aportando sugerencias y alegaciones, como es el caso del Ayuntamiento de Albacete, que entre otras cosas propuso retirar del texto la prohibición del consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública, es decir, prohibir el botellón que ahora mismo se practica principalmente por los jóvenes durante los fines de semana, argumentando que esa prohibición “lejos de atajar el consumo, llevaría a un consumo de modo clandestino”. Decía el director general de atención sociosanitaria que el texto que se pretende aprobar contempla sobre todo medidas de prevención, a través de la educación y la creación de valores y de actitudes, para intentar que se reduzca la demanda. Además, y respecto de las sustancias legales, tabaco y alcohol, la futura Ley pretende no sólo que se reduzca la demanda sino también la oferta. Así explicó José Luis López que en el texto se contempla la prohibición de venta de tabaco y alcohol a menores, “y puesto que en nuestro país no está prohibido ningún tipo de consumo”, recordaba, “sí podemos acotar los lugares donde se pueda consumir, como es el caso del tabaco”. En cuanto al alcohol, y su consumo en la calle, recordaba que sólo la Comunidad Valenciana tiene regulado este aspecto, que incluso está recurrido, además de constatarse que es muy complejo controlar este tipo de consumo, “aunque siempre se pueden poner límites, que es lo que se va a hacer en nuestra comunidad”. Así comentó que la futura ley contempla la prohibición de venta de alcohol entre las 22 y las 8 horas, en todo establecimiento que no sea hostelero, además de prohibirse la venta de alcohol en gasolineras, que es en estos momentos otro de los lugares de abastecimiento para los jóvenes que practican el botellón. Además, se establece que las fuerzas de orden público que detecten consumo de alcohol por parte de menores lo podrán en conocimiento de los servicios sociales, y éstos a su vez de los padres de esos menores, “que en este asunto tienen mucho que decir”, porque evidentemente, comentaba, “el problema no es cuestión exclusiva de los alcaldes de las ciudades, sino de los padres de esos menores, que son los que tendrán también que poner en marcha las medidas correctoras que consideren oportunas”. En opinión de López, la educación es la principal vía para solucionar el problema del consumo de alcohol en menores, mostrándose convencido de que “no vamos a solucionar nada con prohibición y con represión, que a fin de cuentas son cantos al sol muy difíciles de cumplir”. Se trata de un compromiso de todos, padres, vecinos, alcaldes, policías y maestros, comentaba por último el director general de atención sociosanitaria, que afirmaba que el tema del botellón “no es un problema actual, sino que viene de hace tiempo, como recuerdo de mis tiempos de concejal en el Ayuntamiento de Albacete”, añadiendo que hace diez y quince años también había consumo de alcohol en la calle “pero con la diferencia de que entonces eran los propios hosteleros los que vendían ese alcohol, y se sacaba a la calle para su consumo”, recordaba López, comentando que por aquel entonces también los vecinos protestaban, “pero en aquel caso los hosteleros no. Ahora además de los vecinos protestan los hosteleros porque no venden ellos el alcohol”. De cualquier forma, dijo, “es un problema para los vecinos y no hay que quitarle importancia, aunque hay muchos intereses mezclados”. Editorial UN ERROR TRAS OTRO La desgraciada historia de la actitud de las administraciones en torno al problema del botellón sigue acumulando errores. El último fue el cometido ayer por el máximo responsable del gobierno de Bono en atención sociosanitaria, el ex-director general del Plan Regional de Drogas: según José Luis López, la Junta ha decidido renunciar a su pretensión de prohibir el consumo de alcohol en la vía pública, dando así por buenas las absurdas alegaciones del Ayuntamiento de Albacete en tal sentido. José Luis López incidió en la famosa teoría municipal de que “lo importante es la educación y la concienciación”; ¿y quién lo niega?; pero, hasta que esa política -necesaria política- a largo plazo hace efecto, algo habrá que hacer para regular y mitigar los efectos de tan nociva práctica. Porque, evidentemente, para todos los problemas sociales lo importante es la educación y la concienciación, pero ello no impide que las administraciones tomen medidas: por ejemplo, hay que concienciar a la gente de que no vaya a doscientos por hora por la carretera, pero por si alguien no se conciencia a tiempo, conviene aplicar multas ejemplares... y nadie considera esto una “política represiva”, sino como una defensa de los conductores concienciados que no tienen por qué estar a expensas de que les mate un kamikaze. Lo malo es que, además de esos lugares comunes que parecen sacados de un manual sesentayochista anarco-folklórico, José Luis López se sacó de la chistera otras inconveniencias bastante menos disculpables; así, dijo que la prohibición “lejos de atajar el consumo, llevaría a un consumo de modo clandestino”. Es como decir que la culpa de que haya dinero negro la tiene la existencia de impuestos; quitemos los impuestos, y nadie hará “consumos clandestinos”. Culpó también a los hosteleros de protestar ahora contra el botellón porque “no son ellos los que venden el alcohol”; en primer lugar, es legítimo que un hostelero defienda su negocio por el que paga impuestos, y en cuyo local se le obliga a cumplir unas normas, y además, la acusación es tan absurda que se cae por su propio peso. Porque el principal problema lo tienen -lo tenemos- los vecinos: los vecinos de lugares próximos a los “templos del botellón”, porque no pueden dormir ni casi vivir, y los del resto de la ciudad que soportamos la suciedad, la inseguridad y los destrozos que causa el botellón. En defintiva, fue muy mala la noticia que nos dio ayer el gobierno de Bono. En el Ayutamiento de Toledo, precisamente ayer, se anunciaba la prohibición del botellón en el Casco Antiguo. Si allí puede hacerse, ¿por qué no en el resto de la región? Cuando no hay voluntad... El
Pisto
Chiribitas El gozo de miles de sufridos vecinos en un pozo: la Junta renuncia a prohibir el consumo de alcohol en la calle, que habría sido la primera medida para empezar a luchar contra el botellón. ****** El gobierno de Bono se ha dejado llevar por las psicodélicas tesis del Ayuntamiento de Castell: la prohibición es mala, los hosteleros son unos quejicas, los pobres muchachos que se emborrachan al aire libre tampoco hacen daño a nadie... y tal y tal. ****** Pues nada, a seguir soportando todos las consecuencias sucias y sonoras del botellón. FIN DE LOS ARTÍCULOS DE LA TRIBUNA Nota de ACR: el señor D. José Luis López anda un poco desinformado al decir que sólo la Comunidad Valenciana tiene prohibido el botellón. En la actualidad son 6 Comunidades Autónomas a las que se van a sumar en breve las Baleares y la de Madrid, y mientras se estudia en Extremadura y otras.
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