EL RUIDO Y SUS CONSECUENCIAS PARA LA SALUD
Antonio de la Iglesia Huerta
Dr. En medicina.
Jefe del Area Epidemiología laboral del Instituto nacional de seguridad e Higiene en el trabajo

Introducción

Las consecuencias de la exposición al ruido, en el ser humano, son múltiples y algunas de ellas no
están muy bien explicadas en la actualidad.
Quizás la sordera profesional sea el efecto más conocido y más estudiado con relación a la exposición
al ruido, pero son muchos otros los trastornos funcionales que se manifiestan sobre diferentes órganos
del ser humano y son precisamente estos efectos los menos conocidos y también los menos
estudiados.
Hecho este pequeño preámbulo convendría recordar algunos conceptos tal vez olvidados en nuestro
baúl le los recuerdos.
El sonido es un fenómeno acústico algo complejo, pues, como veremos más adelante, representa una
serie le manifestaciones compuestas por un tono fundamental y un cierto número de armónicos. En un
lenguaje más coloquial podríamos definir el sonido como toda sensación percibida por el órgano
auditivo que es producida por la vibración de un cuerpo y transmitida por cualquier medio.
El ruido, desde un punto de vista físico, representa una suma de sonidos caóticos, irregulares y
arrítmicos o o periódicos. También, en un lenguaje más coloquial, podríamos definirlo, desde el punto
de vista objetivo, como un sonido no deseado y desagradable, y tal vez sea esta subjetividad el
aspecto más importante de la definición.
La propagación del estímulo sonoro, ruido incluido, se puede producir en cualquier medio (no se
transmite en el vacío). Esta propagación se lleva a cabo mediante las ondas acústicas que son unas
ondas ) longitudinales y vibrátiles que, concretamente, se transmiten en el aire a una velocidad
aproximada de 340 metros por segundo (en este medio ya una temperatura de Oº C la velocidad de
propagación es de 331 l/S).
Qué magnitudes caracterizan al sonido o al ruido? ¿Cómo lo podemos medir? A estas preguntas
debemos responder que son dos las magnitudes a considerar. De una parte la Intensidad que es
realmente la amplitud' o altura de la onda vibrátil. La Intensidad, llamada también amplitud de manera
inapropiada, va a depender a su vez de varios factores: de la potencia de la fuente sonora, de la
dirección en la cual se propaga el sonido y, finalmente, de la distancia existente entre la fuente sonora
y el aparato auditivo. De otra parte la frecuencia, que definiríamos, esencialmente, como el número de
oscilaciones emitidas en un segundo, por el cuerpo o fuente que estudiamos.
La primera magnitud, esto es la Intensidad o amplitud, la cuantificamos mediante el decibelio (dB), en
honor a Bell inventor del teléfono, y que nos permite manejar una escala asumible en la práctica diaria,
pues si tuviéramos que usar los términos físicos apropiados de presión acústica, la escala a utilizar
sería terriblemente compleja por el enorme rango que tendríamos que abarcar y utilizar.
La frecuencia la cuantificamos en hertzios (Hz), esto es, el número de ondas por segundos. En este
contexto merece la pena recordar que el oído humano solo es capaz de captar las frecuencias
comprendidas entre 20 y 20.000 Hz; por debajo y por encima de estas frecuencias nos encontramos
con los Infrasonidos y ultrasonidos, respectivamente, que no son captados por el órgano auditivo del
ser humano.
Conviene también recordar el concepto de timbre, en tanto en cuanto este concepto fue introducido
más arriba al incluir a su vez el "tono' en la definición de sonido. El timbre no es mas que aquella
característica del sonido que permite al oído distinguirlo de otros de igual o parecida frecuencia e
intensidad; por ejemplo, el hecho de poder distinguir el sonido proveniente de un piano de un violín o
de una trompeta. El timbre es aquél conjunto de tonos entre los que destaca un "tono fundamentar, el
de mayor intensidad y menor frecuencia, y varios tonos parciales o" sobretonos" que son todos
aquellos que tienen una frecuencia mayor que el tono fundamental ya su vez una intensidad inferior a
éste último.

EFECTOS DEL RUIDO SOBRE EL ÓRGANO AUDITIVO

Si tenemos presente la anatomía del oído humano, podremos recordar que el sonido al llegar al
pabellón auditivo sufre una amortiguación, por la disposición anatómica y por la propia estructura de
la oreja, pero que inmediatamente se amplifica gracias al conducto auditivo el cual actúa a manera de
embudo canalizando las ondas sonoras.
Las ondas sonoras impactan sobre el tímpano que es el receptor y transformador de la presión
sonora, y decimos transformador porque la energía que le llega la transmite, al vibrar su membrana, a
la cadena de huesecillos del oído medio, transformándose la presión en energía mecánica. A su vez
esta presión es transmitida a un medio líquido, esto es al oído interno, pero con un aumento de la
presión sonora de 1 :22, ya que, como recordamos, la membrana del tímpano es de una superficie
mucho mayor que la membrana oval, en donde termina la cadena de huesecillos.
A partir de aquí, esto es, en el oído interno, la propagación del estímulo se lleva a cabo a través de la
rampa vestibular del caracol y en un medio líquido. Las ondas que se producen en este medio, como
consecuencia del estímulo vibratorio producido por la membrana oval (algo parecido a las ondas que
produce una piedra al caer en un estanque), contactan con los llamados " pelillos acústicos" de las
células nerviosas que integran el órgano de Corti el cual se encuentra alojado en el interior del caracol.
Conviene, llegado este momento, hacer un pequeño inciso y recordar que en el ser humano el caracol
tiene tres vueltas casi concéntricas y que las diferentes células del órgano de Corti se disponen de
forma tal que en la primera vuelta están situadas las células capaces de captar las frecuencias
comprendidas entre 20.000 y 4.000 hertzios, siendo ésta la circunstancia que nos explica el hecho de
que sean las altas frecuencias las primeras afectadas por la exposición a ruido.
Siguiendo con los aspectos fisiológicos, que estamos describiendo, recordemos como se produce la
transformación del estímulo sonoro: los "pelillos acústicos" al ser estimulados por las vibraciones que
les llegan a través del medio líquido por el que están bañados transmiten este estímulo a la célula de la
que forman parte, produciéndose en ésta una actividad bioeléctrica por la acción del llamado potencial
transmembrana, actividad bioeléctrica que a su vez es recogida por el axón o cola de la célula
nerviosa y transmitido al bulbo raquídeo en cuyos núcleos, específicos, se produce
una codificación de
los ahora estímulos o impulsos bioeléctricos y, desde aquí, son conducidos a la corteza cerebral,
concretamente a los campos auditivos primarios y secundarios en donde son descodificados,
permitiendo a estas células cerebrales la comprensión y sensación del sonido o ruido.
Ahora ya podemos Entender mejor los efectos indeseables del ruido, o, como decimos en términos
médicos, la fisiopatología de la audición.
Cuando se produce una alteración de los órganos de conducción del estímulo, esto es, a nivel del oído
externo o medio, la alteración consecuente es la de la conducción sonora que conocemos como
hipoacusias de transmisión y que no tienen nada que ver con la exposición a ruido; sería el caso de
perforaciones timpánicas por sarampión, destrucción de la cadena de huesecillos por infecciones, etc.
Cuando las alteraciones se producen a nivel del oído interno, es decir, a nivel del caracol y de otras
células sensoriales que conforman el nervio auditivo, hablaremos de alteraciones de la recepción y de
la percepción sonora que son las que nos van a conducir a las expresiones de hipoacusias o sorderas
cocleoneurales y de percepción respectivamente, pudiendo ser ambas consecuencias de la exposición
a ruido.
Para llevar a cabo el control de la función auditiva y conocer las diversas formas clínicas o
manifestaciones de alteración por exposición a ruido, habremos de practicar audiometrías a los
afectados con arreglo a las normativas vigentes. La clasificación de las audiometrías nos permiten
diagnosticar la salud o patología auditiva del afectado. De esta manera distinguiremos:
1. Trauma Acústico.- Que es la hipoacusia o sordera que no afecta al área conversacional,
pues solo son afectadas las células responsables de captar las altas frecuencias y en especial la
gama de 4.000 hertzios. Consideraremos
.Trauma Acústico Leve. Es aquél en el que el escotoma, o caída de la pérdida
auditiva, no supera los 55 dB.
.Trauma Acústico Avanzado. En el cual el escotoma supera los 55 dB.
2. Hipoacusia por Ruido.- Es aquella situación en la que, " además- del trauma acústico, se
objetiva una pérdida de audición que afecta al área conversacional, es decir, a las medias y
bajas frecuencias. Aquí contemplaremos tres variantes
.Hipoacusia Leve. En la que al menos una o más frecuencias, del área conversacional,
están conservadas.
.Hipoacusia Moderada. En donde todas las frecuencias están afectadas pero ninguna
de ellas supera los 55 dB.
.Hipoacusia avanzada. En las que todas las frecuencias están afectadas pero, al
menos, una de ellas tiene una pérdida de más de 55 dB.

EFECTOS EXTRA AUDITIVOS DEL RUIDO

Los efectos del ruido sobre otros órganos de nuestra economía son incontestables y sus
consecuencias, a veces irreversibles, pueden ser constatadas, evolutivamente en el tiempo, por
diversos procedimientos diagnósticos.
El problema radica en la poca atención que se le presta a estos otros trastornos indeseables,
y es por ello por lo que en la práctica diaria estos trastornos son achacados a situaciones que
se engloban en cuadros clínicos diferentes y relativamente vagos
:
nerviosismo en general,
cefaleas, falta de voluntad y en ese gran cajón de sastre constituido por los factores estresantes
.
Recordemos, pues, los efectos extra auditivos del ruido aunque lo hagamos, al menos, de una manera
breve y lo más concisa posible.

Efectos del Ruido sobre el Sistema Nervioso Central

Tres aspectos convienen destacar en este apartado:
1. Efectos sobre las células cerebrales.- Cuando el ruido actúa sobre este tipo de células se
puede observar un cambio en el ritmo de las corrientes bioelécticas. Este cambio se produce
en el primer segundo de una exposición a ruido de 50 dB de intensidad, y la recuperación de
dicho ritmo ocurre tras el cese de la exposición. Cuando se produce un aumento en la
intensidad de ruido la recuperación s hace ostensiblemente más lenta que a niveles inferiores.
En el caso de tumores cerebrales se ha constatado, igualmente, la exacerbación de los
síntomas neurológicos
tras la exposición a ruido,
incluso en epilépticos se han
despertado crisis convulsivas por exposiciones superiores a 85 dB
. En este sentido son
también impresionantes los estudios en los que se manifiesta una curva electroencefalográfica
de tipo agónico cuando la exposición a ruido, aunque discontinuo, se sitúa alrededor de 130 -
140 dB.
2. Efectos sobre la espera psicomotriz.- Para superar una dificultad o cumplir a satisfacción un
determinado trabajo, es necesario poseer un sistema nervioso central estable al objeto de
pode simultanear en un movimiento determinadas actividades psíquicas y motrices:
intelectuales, manuales coordinación de diversos grupos musculares, etc. Esta necesaria
coordinación entre las esfera: psíquica y motriz puede verse alterada tras la exposición a ruido,
y, la perturbación de este equilibrio provocará una disminución de las respuestas que podrán
dar lugar a la alteración de las funcione intelectuales, a la alteración en la coordinación de los
movimientos finos ya contracciones prolongada: y minúsculas de determinados músculos que
alteran la expresión de la cara, la risa, el lenguaje y Ii gesticulación en general.
3. Efectos sobre la esfera psíquica.- Los trastornos que sobre la esfera psíquica pueden
presentarse, por exposición a ruido, presentan dos aspectos bien diferenciados
.De una parte sabemos como la exposición a determinados niveles de ruido continuo,
superior a 5( dB, pueden dar lugar a falta de voluntad, sensación de fatiga, falta de
concentración y de atención sensación de inseguridad y de indisposición general,
ansiedad y trastornos del sueño.
.De otra parte la exposición a ruido de baja intensidad, en determinadas
circunstancias, (como e escape de un grifo que gotea de forma rítmica y gota a gota
en el transcurso de la noche, el ruido que produce el manejo de papel en una
habitación contigua, el aullido de un animal en la noche etc.), pueden producir
trastornos de excitabilidad e intolerancia que con el transcurso del tiempo pueden
conducir a una modificación del carácter y finalmente a verdaderos trastornos
mentales.

Efectos del Ruido sobre el Órgano del Equilibrio

Es conocido que un ruido intenso, entre 110 y 130 dB, puede provocar vértigos y pérdida del
equilibrio
, Estos trastornos conducen, lógicamente, a una sensación de pérdida de estabilidad y alteran
en cierta medida la deambulación,
constituyendo en el ámbito laboral una situación a tener muy en
cuenta toda ve2 que los trabajadores se encuentran imprecisos viéndose amenazada, por tanto, su
seguridad personal y la de terceros.
La fisiopatología de estos efectos nocivos radica en la influencia del sonido sobre los canales
semicirculares y sobre el núcleo vestibular del sistema nervioso, así como sobre las vías auditivas que
conectan con los centros corticales.
En casos muy pronunciados estos trastornos se acompañan de un estado de síncope, más o menos
grave,
precedido de vómitos. .
Este tipo de trastornos del equilibrio se producen con mayor frecuencia en locales ruidosos, pequeños
y cerrados en donde la reflexión del sonido es muy pronunciada, como podría ser el caso del uso de
martillos neumáticos en el interior de buques.

Efectos del Ruido sobre el Órgano de la Visión

Entre las primeras observaciones relacionadas con los efectos del ruido sobre el órgano de la
visión
, se encuentran aquellas que se realizaron tras la exposición a un ruido de intensidad
comprendida entre 98 y 100 dB, y de una frecuencia de 300- 5.000 hertzios; cinco minutos después
de la exposición el examen de la visión permitía poner de manifiesto las siguientes di
sfunciones:
.- Distinción insuficiente de los colores; el campo visual para el color rojo
disminuía alrededor de 10Q.
.- Disminución en la rapidez de percepción de las impresiones visuales
producidas por los distintos colores.
.- Disminución de la visión en la oscuridad.
Desde entonces los estudios en este campo se han multiplicado poniendo de manifiesto alteraciones
de la sensibilidad a la luz, disminución del campo visual y alteraciones de los vasos sanguíneos
dependientes de la arteria central de la retina.
Efectos del Ruido sobre el Aparato Digestivo
Los trabajos llevados a cabo en este contexto no están exentos de crítica, toda vez que los estudios
efectuados no aportan una metodología suficientemente ortodoxa.
Se han descrito alteraciones gástricas como pirosis, flatulencia y vómitos y también anorexia.
Algunos autores han podido demostrar, radioscópicamente, un fuerte espasmo de píloro en personas
expuestas a ruido moderadamente elevado; este tipo de espasmo no se producía cuando la
exploración se llevaba a cabo en un entorno tranquilo con niveles de ruido muy bajos.

Efectos del Ruido sobre las Glándulas Endocrinas y Electrolitos

Los efectos relativos a la acción del ruido sobre la secreción de las glándulas endocrinas han sido
puestos de manifiesto por diversos autores.
El mecanismo fisiopatológico es complicado y no procede, en nuestra opinión, exponerlo aquí y
ahora, pero resumiendo diremos que se desarrolla a través de las diferentes estructuras del sistema
nervioso central.
Los efectos más sobresalientes son aquellos que vienen derivados de la disminución en la secreción de
la hormona del crecimiento a nivel hipofisario y de la secreción abundante de catecolaminas por parte
de las células suprarrenales.
Respecto a las alteraciones electroliticas que pudieran derivarse de la exposición a ruido, tan solo
tenemos constancia de la
retención de sodio, por un mecanismo no suficientemente conocido, que
puede dar lugar a t
rastornos del equilibrio hidrosalino y en consecuencia se ha observado disminución
de la diuresis
y, a veces, consecuentemente, síntomas de descompensación cardíaca particularmente
en individuos de alto riesgo.